Naturaleza viva y horizonte abierto
En Siete Lunas la naturaleza no es decoración: es lo que te rodea todo el día.
Selva viva, hojas moviéndose con el viento, pájaros, silencio profundo y el Pacífico
extendiéndose frente a ti.
Desde tu terraza, desde la alberca o al caminar entre las suites, la vista se abre siempre
hacia un horizonte limpio que cambia de color según la hora.
Este es un hotel para quienes disfrutan escuchar la montaña, sentir la brisa
y vivir un ritmo lento y cálido.


