El corazon del hotel
La alberca es el punto central de Siete Lunas:
un espacio rodeado de terraza, camastros, vegetación y una pequeña palapa que funciona como bar.
No es un lugar ruidoso. Aquí se viene a leer, tomar el sol, disfrutar la vista
y dejar que la tarde avance con calma. La luz del atardecer sobre la montaña es uno de los
momentos más especiales de toda la propiedad.


